VOY A VENDER A TIENDAS

¡Qué ilusión más grande! No me llega la camisa al cuerpo. Cuando Julia Roberts recibió el Óscar a la mejor actriz sentía menos emoción que yo… Lástima que TODO ES MENTIRA (si Conchita me hace el POLÍGRAFO de Telecinco no lo paso, NO LO PA-SO). Aquí Conchita.


La verdad es que no tenía muy claro de lo que iba a hablar hoy, pero esta mañana he tenido una conversación con la dueña de una preciosa tienda y he pensado que os gustaría saber , a grandes rasgos, cómo funcionan estas cosas.

Porque esta opción de vender a tiendas además de a particulares también la contemplaba. La contemplaba yo y hasta el vecino del quinto, porque aparentemente es algo muy sencillo. Y quien dice tiendas, dice farmacias, herbolarios…

  • Pensamiento general de los demás: se lo dejas más baratillo que a un particular y todos tan contentos. Aquí tu amigo el listo.



  • Pensamiento mío: ¿de qué altura te has caído que no te llega bien el riego?

No. No es así de fácil. Cuando uno tiene su propio producto, una de las cosas más complejas (por lo menos para mí) es poner el precio. El precio NOOOOO se pone según la fórmula tan extendida de…

ME CUESTA TANTO, LO MULTIPLICO POR 2 = TE HABRÁS “HERNIAO”.

(Stephen Hodgkins se revolvería en su tumba si te viese utilizar esa fórmula)

Tienes que tener en cuenta no solo el precio de los materiales, sino también el IVA y el recargo de equivalencia, el margen a tiendas, las comisiones de las plataformas de pago, mensajerías, packaging… y finalmente el margen que quieres ganarle a tu producto.

Por tanto, si partes de una base de coste de tu producto alto, porque cuando fabrican para ti, cuanta menos cantidad fabricada, más alto es el coste por unidad, lo que tú ganas de verdad, tu beneficio, será menor. Claro está, si me pongo un margen de 6 veces lo que me ha costado, el beneficio es mayor, pero entonces el precio sería estratosférico y, con toda la razón, me mandarías a pastar hierba a los PIRINEOS.

  • Sonia ¿cuánto vale tu cremita?
  • Yo: 89,99 €
  • ¿Es un poco cara no?
  • Yo: Es que es ECOLÓGICA.
  • Pues mira que tengo para ti un billetito de autobús hecho con PAPEL ECOLÓGICO que te lleva directiva a los Pirineos…

Y así.

Por tanto, mi margen de beneficios es pequeño, porque mi producción es pequeña y como consecuencia, mi porcentaje de descuento a tiendas también es más pequeño. ¿Qué pasa? Que a las tiendas no les sale rentable porque ellas sacarían una caca de la vaca. Aquí la vaca.


Por eso, de momento, no puedo vender a tiendas: lo que a ellos les viene bien a mí me haría tener pérdidas.

Sé que lo de los precios es un poco controvertido: tú miras por tu economía y yo lo entiendo. Pero también me entiendo a mí. Así que he buscado el equilibrio para que tu peque y tú podáis disfrutar de MIS CREMITAS NATURALES sin que yo tenga que sobrevivir a base de sopa de zapato.

Aquí, echando la siesta después de la sopa.


Porque yo no voy de DELUXE ni de nada. Y es muy probable que tu cuenta a final de mes sea muy parecida a la mía, más cercana al color del tomate frito que al de las verdes praderas de Wyoming.

  • . Sonia ¡qué exagerada eres!
  • . Yo: …
  • . Yo: …
  • . Yo: …

Aquí el tomate frito de la Sra.Webos. Si pinchas encima te lleva directa (la foto es del Sr. Webos, obvio)

TOMATE FRITO DE LA SRA WEBOS


¿Crees que ahora mirarás de otra manera los precios de las cosas? ¿Te preguntarás a cuánto le salen las cremas al señor Amancio de MERCADONA para que las pueda vender a 2 o 3 pavetes y aun así tenga beneficios?

Cuéntamelo en INSTA.

Abrazo de oso canadiense.

Sonia.


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