REGALOS, GRATIS, FOR FREE

DE POR QUÉ HAGO LAS COSAS COMO LAS HAGO

Hace un par de días te enseñaba cómo preparo las cajas de envíos utilizando la técnica de embossing y muchas chicas me escribieron por privado para decirme cuanto les gustaba y algunas alucinaban un poco con que me lo currara tanto. También me han dicho que por qué no vendo lo que regalo, ya sabes, los jabones, los bálsamos… alguna me ha cogido mucho cariño a lo largo de este tiempo, y se preocupan por mí y por mis finanzas (rojas) y me siento muy agradecida. Tus muestras de cariño y apoyo me llegan al alma. Por eso, y aunque sé que algunas ya sabéis cómo me las gasto ( de personalidad digo, que de cash ando escasa para gastar…) quiero explicarte porqué hago las cosas de esta manera.

Imagínate que has visto una prenda monísima en casa Amancio. Te la pruebas, te queda como un guante, quizás vale un poco más de lo que pensabas gastarte, pero es tan divina, te queda tan bien y te ves taaannnn genial, que no te lo piensas. La agarras como si fuera la última botella de agua potable del mundo y te diriges, feliz y decidida a la caja.

Hay una fila del copón, pero no pasa nada, porque las dependientas escanean etiquetas, pasan tarjetas por el datáfono y abren bolsas a la velocidad de la luz. Flash es un mojón a su lado. Pero las dependientas, en ese momento, cuando los clientes llegan hasta la puerta de la calle, no son personas felices, están hasta el higo, y por eso tienen cara de tostada quemada y te atienden de aquella manera. No las culpo. Probablemente cobren una caca y oirán más de una vez y más de dos, que al menos tienen trabajo y que tiene que estar agradecidas… y bla bla. Ya sabes, todas esas cosas innecesarias que te dicen cuando comentas que en tu trabajo estás más quemada que la pipa de un indio…

Flash comparándose con las dependientas de Amancio.


De verdad que lo entiendo, pero a mí no me vale. Le acabas de soltar una buena pasta a Amancio. Has contribuido a que el año que viene vuelva a salir en la lista Forbes de los más ricos y ¿Qué ha hecho Amancio por ti? Nada. ¿Cómo te lo agradece? De ninguna manera. ¿En serio tío?

Los clientes contribuimos a que las marcas crezcan. Ponemos nuestra confianza en ellos en forma de pasta gansa y de ellos recibimos un ticket y un gracias. Y no siempre.

Por eso yo hago las cosas como ves.

Cuando me compras, me has elegido entre muchas marcas. Cuando eso pasa, yo flipo en colores. Cuando eso pasa, mi salón se traslada a San Francisco en el verano del amor. Psicodelia en estado puro vamos. Y mi cerebro se queda pequeño y no sabe ni qué decir para agradecértelo.

Yo, flipándolo todo.


Por eso doy lo mejor de mí y me lo curro para que tu paquete sea bonito. Por eso te hago regalos molones. Y lo mejor de todo es que disfruto del proceso como una enana. Me encanta pensar que vas a disfrutar de una experiencia de compra genial, porque realmente, te mereces tenerla.

Yo no sé si Amancio dedicará a sus clientes unas palabras cuando escriba en su diario de agradecimientos cada día, si lo escribe. Yo sí lo hago. Y lo que está claro es que si algún día tengo que cambiarme el nombre por Amancia, mis valores y mis principios seguirán intactos. Y si sigo llamándome Sonia, y mi proyecto no avanza y se va a la porra, me seguiré sintiendo igual de triunfadora como hasta ahora y tú siempre serás parte de ese triunfo.

Gracias , de verdad.

¿Me cuentas en Insta tu opinión?

Un abrazo gigante.

Amanci… (ah que no, aún no)

Sonia.


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